El vino

El vino

 “El vino es la única obra de arte que se puede beber.” Luis Fernando Olaverri.

No hay dudas que el vino es la bebida más apreciada del mundo, su historia se une a la de los hombres hace más de 7000 años.

Hay registros del cultivo de vides en la antigua Persia y, como muchos grandes descubrimientos de la humanidad, parece ser que el origen del popular elixir se produjo por accidente.

Las frutas almacenadas en barricas, en un extraño y perdido depósito, fermentaron, produciendo la bebida de los dioses.

Reservado para la realeza, todos los pueblos de la antigüedad le asignan un dios regente o lo emparentan a la divinidad. 

Los egipcios fueron grandes productores y consumidores, Osiris les enseño las técnicas de cultivo y los secretos de elaboración. Isis se encargaba de cuidar la fermentación de las frutas para que el resultado sea óptimo.

Los griegos tenían a un hijo de Zeus, Dionisio, como el inventor del elixir quien luego de curarse de su locura, se dedicó a enseñar el cultivo de vides y la elaboración del vino.

Los romanos, por supuesto también tenían su dios. Hijo de Júpiter, Baco fué quien enseñó a los hombres los secretos del cultivo y producción.

Lejos de las tragedias griegas, los romanos celebraban en su honor las famosas Bacanales, fiestas en las que, entre otras cosas, se bebía vino hasta más no poder.

Vino bueno para el corazón

Mucho se ha investigado el respecto y aunque existe algunas controversias, se ha demostrado que los polifenoles que contiene el vino tinto son poderosos antioxidantes que protegen no solo el corazón sino al organismo en general.

El resveratrol, uno de ellos, parece ser particularmente efectivo como protector de arterias y reductor del colesterol LDL (malo).

¿Hay vino bueno y vinos malos para la salud?

Los vinos, más allá de la clásica clasificación por color o dulzor, también se pueden clasificar de acuerdo a las técnicas de producción.

Veamos un poco:

Vino natural: se dice de aquellos a los que no se le agregan químicos o levaduras, es sólo el jugo de la uva fermentado con las levaduras indígenas.

Se suele utilizar el calendario lunar o astrológico para el cultivo y producción. Las vides tampoco son tratadas con plaguicidas o fertilizantes químicos.

No tienen certificación oficial y son los que mejor expresan las características del año, el terruño, los días de sol, las temperaturas, todo influye en los azúcares de las uvas y en consecuencia la bebida resultante. Son únicos, difícilmente repitan sus virtudes y defectos el próximo año.

Vino biodinámico: tienen una certificación privada “Deméter” que se otorga a aquellas producciones que primero fueron orgánicas y luego, respetando técnicas de cultivo en línea con la antroposofía, obtienen el certificado.

La antroposofía es una ciencia que combina la medicina, la homeopatía y la astrología. En la finca y en todo el cultivo y proceso de vinificación se sigue el calendario lunar y astrológico. Permite fertilizaciones con recetas propias.

Vino orgánico: también llamados bio o ecológicos,  tienen certificación que de acuerdo al país que lo otorgue puede ser más o menos estricta. Permiten el agregado de algunos químicos en forma limitada para corregir acidez, clarificar o conservar.

Las prácticas de cultivo deben ser amables con el medio ambiente y ser sostenibles.

Vino industrial: son aquellos de producción masiva que tienen un perfil-característica determinado. No importa si ese año llovió mucho o poco, si el calor del verano fue intenso, tampoco importa si las uvas estaban bien cuidadas, todo defecto se corrige con el agregado de químicos aprobados para el uso alimentario, algunos de los cuales son: Fosfato de diamonio, diclorhidrato de tiamina, gelatina alimentaria, cola de pescado, caseína, albúmina de huevo, ácido tartárico, bicarbonato de potasio, resina de pino, goma arábiga, caramelo, cloruro de plata.

Ya no es el jugo fermentado de uvas sino un cóctel  hecho para satisfacer determinado volumen y perfil de consumo. El sabor, el color y el aspecto se lo dará el arte y conocimiento del enólogo a cargo de la producción.

«Existe en la esfera terrestre un gentío innumerable e innominado cuyo sueño no podría dormir los pesares. El vino escribe para ellos cantos y poemas.» Charles Baudelaire.

Hay detractores y defensores de cada método de elaboración y cultivo,  hay consumidores que prefieren unos u otros. Queda a criterio y gusto de cada uno la elección.

Lo cierto es que en muchas personas el vino industrial  les presenta alergias alimentarias,  acidez o dolor de cabeza y no producto del vino en sí, muchas veces es culpa de los agregados. No es raro escuchar gente a la que le gusta beberlo pero no lo hacen por los malestares posteriores.

Personalmente elijo los primeros por su cultivo cuidado, poco intervenido y en armonía con el medio ambiente, cuidando el planeta,  y con prácticas ancestrales y artesanales de elaboración que me aseguran esa copa de salud para el cuerpo y el alma.

“Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.” Francis Bacon.

¡Salud! 

http://www.fundaciondemeter.com.ar/certificacion.php

 

 

5 1 vote
Article Rating
Subscribe
Notify of
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x