Las buenas hierbas

Las buenas hierbas

Las buenas hierbas.

Vives en una gran ciudad probablemente a diario te diriges presuroso a tu trabajo o a algún compromiso acordado  o simplemente un encuentro con amigos.

¿Has notado alguna vez esas hierbas que crecen en rincones, bases de farolas o grietas de veredas?.

Posiblemente  no, y tal vez si lo haces, las has percibido como síntoma de abandono, también algo desprolijo y en consecuencia un mal mantenimiento por parte de los servicios de espacios públicos de la ciudad.

La mayor parte de la humanidad camina indiferente ante su presencia. Es por esto que al pasar sin notarlas son pisadas si están en el camino.

Te invito a conocerlas y de esta forma las puedas ver de otra manera.

Vamos a intentar pensar esas “malas” hierbas como pequeñas pinceladas de una naturaleza que se esfuerza por abrirse paso, no obstante el cemento y la contaminación.

Sobreviviendo en la hostilidad y regalándonos alguna flor en primavera o algún fruto para las aves.

Ante la dureza inmutable del concreto, nos marcan el cambio de las estaciones, los ciclos de la vida.

Esas plantas son la muestra más evidente de la  resiliencia de la naturaleza, una capacidad de adaptarse, conquistar, expandirse y resistir en todo espacio que lo permita, incrementan la biodiversidad, absorben la polución y evitan la erosión de las lluvias.

VAMOS A DARLES EL LUGAR QUE RECLAMAN

Algunas ciudades han tomado la iniciativa de ponerla en valor, intentado cambiar la percepción ciudadana.

En la ciudad francesa de Nantes, por ejemplo,  se puso en marcha en el año 2016 el proyecto Les belles de bitume (El asfalto hermoso) que es una iniciativa que consistía en nombrar las malas hierbas escribiendo su nombre sobre el asfalto, en el lugar que están  para que de este modo existan y pueden ser identificadas por los ciudadanos.

Realmente una forma de traer la naturaleza a la ciudad y propiciar el retorno de la biodiversidad a la urbe.

Es así que las personas las identifican por el nombre común de las plantas y en consecuencia se aprende sobre la flora que crece alrededor. Se hacen notar.

Durante la historia de la humanidad estos vegetales han acompañado al hombre en su evolución, son nuestras compañeras, estableciéndose ahí donde se ha perturbado el ambiente y el suelo. Son los primeros en aparecer donde se ha quemado un bosque o ha habido un derrumbe.

Hoy consideradas malezas, se las corta, extrae o combate con herbicidas para evitar su crecimiento y propagación, resistiendo, ellas aprovechan esos rincones que no se les presta atención para vivir y expandirse a la menor oportunidad.

Cada región tenía sus propias plantas oportunistas, con el correr del tiempo se han ido expandiendo y mezclando, acompañando las migraciones y viajes del hombre, conquistando todos los ambientes. Hoy día la flora de las ciudades del mundo es muy semejante.

Nuestras compañeras

Son más de 14000 las especies de hierbas que se esfuerzan por convivir con los humanos.

Allí entre grietas, así como las alcantarillas, del mismo modo bases de arboles y paredes o poniendo un toque de verde en aleros desgastados

Es la naturaleza viva que pulsa y comienza a colonizar cuando ve la posibilidad de abrirse paso al sol.

Su presencia trae consigo biodiversidad y atraen insectos polinizadores y refugio de otros que a su vez son comidos por pequeñas aves.

Es el inicio de la cadena alimentaria, a la larga, un gran bosque se comienza a partir de ellas.

Te asombrará saber que esas compañeras de la humanidad, antiguamente eran fuente de alimento y medicinas, proveyendo bienestar.

Una extraña entre nosotros

 Un caso típico es la bolsa de pastor (Capsella bursa-pastoris), una planta que crece en todas las regiones templadas del mundo, invasora de jardines y veredas, es muy frecuente verla en las ciudades y en nuestras casas.

Es fácil de reconocer por sus capsulas de semillas con forma de corazón muy parecidas a las bolsas que llevaban los pastores. De ahí sacan su nombre

Las hojas tiernas de esta “maleza”, algo picantes, se consumen en ensaladas o agregadas a estofados y guisos aportando sus notables nutrientes.

 Sus semillas son un excelente condimento y las raíces son un buen reemplazo del jengibre. Toda la planta tiene excelentes propiedades alimenticias y es muy apreciada en la cocina oriental.

Esta planta que ahora nos llama la atención tiene otra extraña característica para sorprendernos.

Durante una parte del ciclo ella se comporta como carnívora y de esta manera atrapan insectos que le sirven de alimento cuando más tarde sus semillas germinen.

Medicinalmente tiene propiedades cicatrizantes, siendo excelente para heridas superficiales, tiene efectos tonificantes en casos de hipotensión, es diurético y anti diarreico…. ¿Sigues pensado que esta hierba es una “maleza”? Sería más justo llamarla “bueneza”.

Muchas plantas se ganan del desprecio o el rechazo a consecuencia de crecer en el lugar equivocado.

 

Alimentos y medicinas para todos

Hoy día empiezan a ser descubiertas y valoradas. En una hectárea pueden crecer entre 1000 y 7000 kilos de buenezas comestibles.

Se podría escribir una enciclopedia de varios tomos describiendo a cada una. Conocer la historia y propiedades de las plantas que conviven con nosotros nos harán apreciarlas y considerarlas mejor.

“Sólo vemos lo que conocemos.“ —  Johann Wolfgang von Goethe

Un tercio de la humanidad tiene mala alimentación o sufre desnutrición teniendo la solución a sus pies.

Nuestras calles,  jardines y cunetas tienen a la vista un tesoro que no estamos apreciando. Alimentos y medicinas gratuitas que crecen a nuestro lado, regalo de la tierra, en un mundo hambriento y enfermo… esto  es una auténtica paradoja

 

                                                                     Diente de león. (Taraxacum officinale)

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